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Pueblos medievales

Recorriendo las vías que atraviesan el territorio ampurdanés, aquí y allí se divisan campanarios, torres, fragmentos de muralla ... Son algunos de los elementos característicos de los pueblos medievales que se esparcen entre los cultivos y las florestas del Baix Empordà.
Las piedras centenarias de estas villas preservan el legado de la comarca y son el testimonio de una manera de vivir en conexión con el paisaje que se ha mantenido hasta hoy.

  • Divididas entre los condados de Ampurias y de Girona, las tierras del que hoy denominamos Baix Empordà vieron cómo, durante la edad mediana, se levantaban pueblos, castillos y edificios religiosos. El peso de la iglesia y la estructura social, dividida en estamentos, configuraron la fisionomía de los pueblos.

    “La arquitectura románica será eminentemente religiosa, destacando las iglesias y los monasterios”. Una passejada pel romànic de l’Empordà, obra col·lectiva, 2001.

  • El patrimonio medieval es, sin duda, uno de los grandes atractivos del Baix Empordà. El buen estado de conservación de muchos edificios y monumentos, así como el mantenimiento de la estructura de los pueblos –callejones empedrados estrechos, de trazado irregular–, les dan un carácter de museo al aire libre.

    Un paseo por estos núcleos permite apreciar la belleza austera de las construcciones románicas y coger las aportaciones de estilos posteriores. El silencio que reina acoge los visitantes e invita a tomarse la vida sin prisa, observando los indicios del paso del tiempo en fachadas, capiteles y soportales.

    Pals, Peratallada, Palau-sator o Monells son algunos de los núcleos medievales más conocidos de la comarca, pero hay más. Descubridlos a pie, en bicicleta o encoche. Una buena opción es seguir la ruta en coche de los pueblos medievales.

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